Ha pasado la tormenta, ha granizado o ha caído un rayo cerca de casa, y estás en el jardín mirando tus placas solares. Desde el suelo puedes ver un cristal roto, un panel desplazado o una estructura de montaje suelta; lo que no puedes ver es un string parado, un optimizador muerto o agua dentro de un conector, porque el inversor casi siempre se reinicia solo y sigue mostrando producción como si no hubiera pasado nada. Lo que ni el vistazo ni la app resuelven por sí solos lo responden tus propios datos de producción diaria, comparados con los días anteriores y con el tiempo que hizo.
Qué puedes revisar desde el jardín después de la tormenta y qué no te toca a ti
Revisar o desconectar instalaciones existentes en la cubierta (líneas eléctricas, las propias placas) es trabajo de instalador o técnico cualificado, no tuyo.
Lo que sí puedes hacer sin subir:
- Mirar el tejado desde el suelo, desde una ventana o desde una parcela vecina, buscando paneles desplazados, tejas rotas o canalones sueltos cerca de las placas.
- Recoger del jardín o del patio cualquier fragmento de cristal que haya podido caer.
- Consultar la pantalla del inversor, si está en un garaje o cuarto técnico accesible, o la app de monitorización, para ver el estado de hoy.
- Anotar la fecha y, si hubo granizo, el tamaño aproximado de las piedras y cuánto duró.
- Fotografiar cualquier daño visible desde una posición segura: es justo lo que después pide un parte de seguro.
Si algo de esto apunta a un daño estructural (cristal roto, un panel suelto, la estructura de montaje movida), el siguiente paso es un instalador o técnico cualificado, no una escalera propia.
El daño que se ve y el que no se ve
El daño visible es el que acabas de repasar: cristal agrietado o roto, un panel levantado o desplazado, un anclaje doblado o suelto. Se ve porque es mecánico y afecta al panel entero.
El daño que no se ve ocurre dentro del sistema eléctrico, no en la superficie. Un optimizador o un microinversor pueden dejar de funcionar sin que el panel al que están conectados dé ninguna señal exterior. Un string completo puede dejar de aportar corriente mientras el resto de la instalación sigue produciendo con normalidad. Un conector puede dejar entrar humedad tras un temporal de viento y lluvia sin que eso se note hasta mucho después.
En los tres casos, el inversor (que es lo único que “ves” desde la app) sigue funcionando y sigue reportando kWh, y el número de la pantalla principal puede parecer normal aunque una parte de la instalación esté parada. Por eso un vistazo al tejado y un vistazo a la app no bastan para saber si la tormenta dejó algo roto. Hace falta mirar el dato correcto, la producción diaria total.
Granizo: qué certifica de verdad la norma del módulo
AEMET define el granizo como la precipitación de partículas de hielo, de forma esferoidal, cónica o irregular, con un diámetro de entre 5 y 50 mm (AEMET–SINOBAS, preguntas frecuentes). Su propia red de observación ciudadana, SINOBAS, registra una granizada como singular cuando las piedras superan los 2 cm de diámetro, o cuando se acumulan 2 cm de espesor en el suelo: un criterio pensado para su base de datos, no un umbral legal ni de seguro.
La norma que sí importa para el propio panel es la IEC 61215, el ensayo de cualificación de diseño exigido a un módulo fotovoltaico certificado. Según el laboratorio independiente PVEL, ese ensayo somete el módulo al impacto de bolas de hielo de un tamaño y una velocidad terminal definidos por la propia norma (PVEL, Hail Stress Sequence for PV Modules). Un módulo con esa certificación ha demostrado resistir ese impacto concreto, y nada más: no dice nada sobre piedras mayores que las del ensayo, y no equivale a “antigranizo”.
Rayos y sobretensión: lo que exige la normativa española
La instalación fotovoltaica conectada a red en España se rige, en lo eléctrico, por el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT), en concreto su instrucción ITC-BT-40, y por el Real Decreto 1699/2011 para instalaciones de pequeña potencia. La ITC-BT-40 exige una protección de sobretensión de red: un relé que vigila la tensión de la propia red y desconecta la instalación si esa tensión sube demasiado, dentro del conjunto de protecciones contra el funcionamiento en isla (ITC-BT-40). Conviene no confundirla con un pararrayos: no es un descargador de sobretensiones transitorias pensado para un rayo.
El RD 1699/2011, en su artículo 14, exige un conjunto equivalente (un elemento de corte general, un interruptor automático diferencial, un interruptor de conexión con relé de enclavamiento, y las mismas protecciones de tensión y frecuencia), sin añadir tampoco un requisito específico frente a sobretensiones atmosféricas (RD 1699/2011, art. 14).
Ni la ITC-BT-40 ni el RD 1699/2011 fijan un tipo o clase concreta de descargador de sobretensiones atmosféricas para instalaciones fotovoltaicas. Si tu instalación lleva uno, fue decisión de tu instalador, y es a él a quien hay que preguntar qué lleva montado.
El seguro tras la tormenta: cuándo responde tu aseguradora y cuándo el Consorcio
El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), la entidad pública que cubre los riesgos extraordinarios, solo responde ante una lista cerrada de fenómenos, entre ellos la tempestad ciclónica atípica, que incluye los tornados y las rachas de viento de más de 120 km/h (CCS, cláusula de riesgos extraordinarios). El granizo no aparece en esa lista. Por eso, en España, el granizo (por fuerte que parezca desde el jardín) y el viento por debajo de esas rachas siguen, en general, dentro de la cobertura ordinaria de tu seguro de hogar; solo por encima de esas rachas responde el CCS.
Un aviso amarillo, naranja o rojo de AEMET describe el riesgo previsto y no equivale a esas rachas de 120 km/h. Lo que después une el daño a un día y a un fenómeno concretos es la fecha exacta que anotes.
Para reclamar, OCU recomienda avisar cuanto antes (a la aseguradora, al Consorcio, o a ambos si no está claro cuál corresponde) y reunir pruebas que unan el daño a ese día en concreto: informes de agencias meteorológicas, fotografías, e informes de los servicios de emergencia si intervinieron (OCU, cómo reclamar los daños por temporales). Las fotos tomadas desde el suelo son justo eso.
Lo que muestran tus propios datos de producción
Tanto para el seguro como para saber si la tormenta dejó algo roto, hace falta la misma pieza: el día exacto en que la producción cambió. Ni el aspecto del tejado ni la pantalla del inversor te lo dan por sí solos: un string parado o un optimizador muerto no dejan ningún rastro visible ni ninguna alarma en el resumen del día.
Lo que sí lo muestra es tu propio historial de producción diaria: la app del fabricante o un informe mensual te da los kWh de cada día. El método es sencillo: compara los días posteriores al suceso con los días anteriores, y compara ambos con el tiempo que hizo, porque un día nublado produce menos por razones que nada tienen que ver con el granizo. Si la caída no se explica por el tiempo y empieza justo el día del temporal, tienes la fecha que pide el parte de seguro y la confirmación de que algo se quedó parado. Esta otra guía explica el método paso a paso: cómo comprobar tu producción contra el tiempo que hizo. Solmiro hace esa comparación cada día: calcula lo que permitía el tiempo sobre tu tejado y te escribe un correo cuando la producción se queda muy por debajo o se para. Conectar es gratis. Y si esa comparación cae en pleno invierno, con El Niño en los titulares, la guía sobre qué dice y qué no dice la previsión sobre tu diciembre repasa hasta dónde llega lo publicado y cómo distinguir un invierno gris de una avería.
Si, después de mirarlo, la producción no se ha recuperado en los días siguientes, el problema no es solo del día de la tormenta: esta guía de diagnóstico recorre el resto de comprobaciones, incluyendo qué hacer si el inversor o la app muestran un código concreto (por ejemplo, las guías de códigos de SolarEdge o del error 203/117 de Growatt). Y si lo que quieres es una comprobación más general, no solo tras una tormenta, esta guía explica cómo saber si tus placas solares funcionan.
Las preguntas que hacen los propietarios
¿Cubre el seguro de hogar los daños de granizo en placas solares?
En general, es cosa de tu seguro de hogar y no del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS). El CCS solo cubre una lista cerrada de fenómenos extraordinarios, entre ellos la tempestad ciclónica atípica con rachas de viento de más de 120 km/h, y el granizo no está en esa lista. Por eso el granizo, y el viento por debajo de esas rachas, quedan en general dentro de la cobertura ordinaria de tu póliza; solo por encima de esas rachas responde el CCS.
¿Puedo subir yo mismo al tejado para revisar las placas después de una tormenta?
El INSST incluye la instalación y el mantenimiento de placas solares entre los trabajos en cubierta que causan accidentes graves y muertes cada año en España. La primera comprobación se hace desde el suelo; lo demás es trabajo de un instalador o técnico cualificado.
¿Existen placas solares resistentes al granizo?
La norma IEC 61215 exige que un módulo certificado resista el impacto de una bola de hielo de un tamaño y una velocidad definidos por la propia norma. Eso demuestra resistencia a ese impacto concreto, no a cualquier granizada ni a piedras mayores, y no equivale a 'antigranizo'.
¿Exige la normativa española protección contra rayos en las placas solares?
La ITC-BT-40 y el Real Decreto 1699/2011 exigen protecciones de sobretensión y frecuencia de red, dentro del conjunto de protecciones contra el funcionamiento en isla, pero ninguno de los dos fija un tipo concreto de protector contra sobretensiones atmosféricas para instalaciones fotovoltaicas.
¿Cómo sé si mis placas solares han perdido producción después de una tormenta?
Comparando los kWh diarios de la app o del informe mensual del fabricante entre los días anteriores y posteriores al suceso, y contrastándolo con el tiempo que hizo cada día. Si la caída no se explica por el tiempo, ahí tienes la fecha y la confirmación que necesitas.